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Todos los años los cristianos nos reunimos para celebrar la
Navidad. Desafortunadamente la cultura de muerte, con su pernicioso influjo, ha
afectado la celebración de esta fiesta auténticamente cristiana. El fenómeno
comercial, rasgo característico de la contemporánea sociedad de consumo,
amenaza con oscurecer cada vez más su significado. Por otro lado, la misma
rutinización en la vivencia de nuestra propia vida cristiana, contribuye a que
perdamos de vista la hondura del misterio del nacimiento del Señor.
Para el creyente, la Navidad es algo mucho más profundo que una
mera ocasión para reunirse a compartir una cena, pasar un momento alegre o
intercambiar algunos regalos. La Navidad es, sobre todo, la celebración del
acontecimiento más trascendente en la celebración en la historia de la
humanidad: la venida del Hijo de Dios al mundo en el seno de Santa María. ¡Sí!
Dios mismo se hace hombre en un extraordinario misterio de amor que desafía
toda lógica humana!
La celebración de la Navidad es, pues, ocasión para profundizar
en el sentido de la Anunciación-Encarnación del Verbo, misterio central de
nuestra fe, Éste constituye un elemento ineludible para comprender y vivir más
plenamente nuestra vida como seres humanos, ya que es a la luz de este
extraordinario acontecimiento que podemos vivir de modo adecuado nuestra
relación con Dios, con nosotros mismos, los demás y el mundo.
ENCUENTRO ENTRE DIOS Y LOS HOMBRES
"Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo,
nacido de mujer" (Gal 4, 4). Con aquel Sí generoso, pronunciado por Santa María
(Lc 1, 38), la humanidad entera acogía el don divino. Continuaba así la obra
reconciliadora en la historia humana, ya iniciada por Dios tras el pecado
original.
En efecto, rota por el pecado la comunión con Dios Amor, a la
cual estaba invitado el hombre desde sus orígenes, el Hacedor no se olvida de
su creatura y le ofrece la posibilidad de reconciliarse con Él, a través de un
acto de amor infinito. La Anunciación-Encarnación del Hijo es la manifestación
más sublime de ese amor divino a los hombres, la cumbre del designio amoroso de
Dios Comunión. Ella nos revela la iniciativa divina de Aquel que sale al
encuentro del hombre: "Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para
que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn 3, 16).
REVELACIÓN DE LA PLENA HUMANIDAD
El misterio del Verbo Encarnado no sólo nos manifiesta quién es
Dios. También resulta una clave imprescindible para ahondar en el misterio del
propio ser humano. A la luz de la Encarnación y su misteriosa realidad en los
hechos, dichos y vida del Señor Jesús, la persona se descubre a sí misma y
percibe la grandeza de su destino.
En efecto, "¡vale la pena ser hombre, porque el mismo Hijo de
Dios se ha hecho hombre!", como bien ha dicho el Papa Juan Pablo II (Homilía
durante la misa del Domingo de Ramos en el Jubileo de los Jóvenes, 15/04/1984,
3). El Hijo de Santa Maria "manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y
le descubre la sublimidad de su vocacion" (Gaudium et Spes, 22). Sólo puede
descubrirnos el significado pleno de la verdadera humanidad Aquel que siendo
Dios se ha hecho hombre como uno de nosotros, elevando la dignidad del ser
humano hasta lo inimaginable, dando así a la vida humana la dimensión que
quería darle desde sus comienzos (Redemptor hominis, 1). No en vano San Irineo
exulta lleno de asombro: La gloria de Dios es el hombre viviente (San Irineo,
Adversus haereses, 4, 20, 7).
ACTO DE AMOR A LOS SERES HUMANOS
El misterio del Verbo hecho Hijo de María también constituye un
dato fundamental para poder entender la magnitud de la exigencia del amor a
nuestros hermanos humanos. El Verbo Eterno , haciéndose Hijo de Mujer, "por
nosotros los hombres y por nuestra salvación" (Catecismo de la Iglesia
Católica, 456) -como reza el Credo Niceno-Constantinoplano-, viene a nuestro
encuentro en un acto sublime de generosidad, de entrega, de amor, a enseñarnos
a ser más humanos, poniendo como horizonte de nuestra existencia el mandamiento
del amor a nuestros hermanos (Jn 13, 34), el amar sin medidas (Jn 15, 13) como
Él mismo lo hizo (Jn 13, 1; Jn 15, 12). En el Señor Jesús descubrimos la
radicalidad de este amor, pues Él nos amó primero (1Jn 4, 10.19).
Jesús se hace hombre solidario como todos los hombres. A pesar
de su condición divina, no hace alarde de su categoría de Dios, antes bien se
despoja de sí mismo, haciéndose pasar por uno de tantos (Flp 2, 6-7). Su amor
por los seres humanos es tal que se hace semejante a nosotros en todo, menos en
el pecado (Heb 4, 15), compartiendo nuestras debilidades y flaquezas, hasta el
extremo de entregar en servicial y amorosa obediencia la propia vida en el
madero de la Cruz (Flp 2, 8).
ESTAR EN EL MUNDO SIN SER DEL MUNDO
La Anunciación-Encarnación del Verbo nos pone también de
manifiesto que la creación, el mundo, en sí mismo es bueno por ser obra de
Dios. Es el ser humano quien, con su propio pecado, ha introducido el desorden
en la creación. "En Jesucristo, el mundo visible, creado por Dios para el
hombre... adquiere nuevamente el vínculo original con la misma fuente divina de
la Sabiduría y del Amor" (Redemptor hominis, 8). El cristiano valora el mundo,
no lo desprecia, porque sabe que su Señor puso su Morada entre nosotros (Jn 1,
14), mostrándonos que es en medio del mundo donde estamos llamados a vivir
nuestra vida cristiana (Jn 9,5; Jn 15, 19; Jn 17, 14-16), aunque sin perder el
horizonte de lo definitivo. En efecto, lo mismo que el Maestro, estamos en el
mundo, pero sin ser de él.
CITAS PARA MEDITAR
Guía para la Oración
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La Anunciación-Encarnación: Mt 1, 18-25; Lc 1, 26-38; Jn 1, 14.
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La Encarnación es un acto de amor de Dios a los hombres: Jn 3,
16; Gál 4, 4-7; 1Jn 4, 9-10.
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Con su Encarnación ilumina la realidad del ser humano: Jn 1,
9; Jn 8, 12; Jn 12, 46.
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Jesús, haciéndose hombre, se hace solidario con los seres
humanos y nos enseña a vivir el amor: Mt 11, 28-30; Jn 13, 1; Jn 13, 34; Jn 15,
12-13; Rom 8, 3-4; Flp 2, 6-8; Heb 2, 17-18; Heb 4, 15.
PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO
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¿Qué significa para ti la Navidad? ¿Qué importancia tiene en tu vida
cristiana?
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¿Por qué crees que es importante el misterio de la Anunciación-Encarnación?
¿Qué implicancias concretas tiene para tu vida?
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¿Qué vas hacer para vivir más cristianamente esta Navidad?
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