|
La vocación que tenemos como cristianos es la de
vivir el estado de Jesús, y este no es otro que el Hijo de María. Se trata de
una devoción eminentemente cristocéntrica, presidida por la más firme
conciencia por la dependencia de María de la persona, hechos y dichos de Jesús;
pero también marcada por la convicción de que sin la
presencia-mariana-subordinada se lesiona seriamente el Plan salvífico de Dios.
En la medida que nos vemos más conformados al estado
de Jesús, más vamos descubriendo a María, y lo que Ella es para Él , y con ello
lo que debe ser para nosotros y para el Pueblo de Dios todo.
Es una devoción donde el amor que se profesa a Santa
María no busca ser otro que el amor y la actitud del mismo Señor Jesús.
Más que una imitación, se trata de una
transformación, de una conversión total, ya que Jesús no es sólo un modelo para
imitar, sino el principio de vida interior.
La presencia educadora y luminosa de María nos
conduce a Jesús, y nos ayuda a captar, comprender y vivir la totalidad de sus
misterios. "No hay camino más seguro y fácil que María por el cual los hombres
puedan llegar a Cristo", nos decía el Papa San Pío X.
La realidad misteriosa de esta unión de la Madre y
del Hijo sirve para indicarnos que nuestra aproximación plena al Señor Jesús
es, según sus propios designios, a través de su Madre.
Es el mismo Cristo quien nos descubre a su propia
Madre. En el Corazón de Jesús aprendemos a tener sus mismas actitudes y
disposiciones para con María. Conocer y amar a la Madre como el Hijo la amó,
con el mismo amor del Hijo, ésa es la meta que ansía vivir en el estado de
Jesús, Hijo de María.
La luz que descubrimos al andar juntamente con María
nos acerca a una mayor compenetración con su Hijo; y el calor de esa realidad
magnifica nos llena de ternura hacia la Madre, de auténtica piedad filial.
Por medio de este dinamismo uno es educado en la
semejanza del Hijo. María es la Madre de los cristianos y su educadora, realiza
para todos sus hijos la función que desempeño con el Primogénito. Es todo un
sendero que viene a traer a la propia realidad concreta, existencial, de cada
uno, al Señor Jesús.
En ese estado de Jesús, en esa unión con Jesús por
María, con ella y bajo su guía aprenderemos a esforzarnos para comunicar el
amor de Jesús buscando que Él sea amado por todos; buscando que todo el mundo
se oriente hacia Él, que asuma el camino de reconciliación, que acepte y viva
el Divino Plan que Él explicita.
Misterios de misterios: Por Cristo a María, y por
María más plenamente al Señor Jesús.
CITAS PARA MEDITAR
Guía para la Oración
-
A qué estamos llamados: Gál 2, 20.
-
Misión de María: Jn 19, 26; Hch 1, 14; Jn 2, 5.
-
María modelo de entrega: Lc 1, 46-48.
-
María modelo de servicio: Lc 1, 39.
-
María modelo de humildad: Lc 1, 46-48.
-
María modelo de acogida: Lc 11, 28.
PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO
-
¿De qué manera elñ Señor Jesús te conduce a su Madre?
-
¿Cómo María te devuelve hacia su Hijo?
-
¿Qué papel cumple María en tu vida? ¿Es Ella un modelo cercano? ¿Por qué?
|
Descargar Trabajo de Interiorización
|
Versión
para imprimir
|
|

|

|
|