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"Dios es amor" (1Jn 4, 8). Esta breve pero expresiva frase inspirada por el
Espíritu encierra la esencia misma de Dios. Dios Padre, Dios Hijo y Dios
Espíritu Santo son una perfecta intercomunión en el amor. Y esa comunión de
amor entre las tres divinas personas no permanece encerrada en sí misma. El
amor es difusivo, de lo contrario sería egoísmo, anti-amor. Y es por
sobreabundancia de amor que Dios Comunión crea el mundo desde su libertad
infinita. El mundo creado es don gratuito del amor divino.
INVITADOS A VIVIR EL AMOR
El ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios,
está invitado por su Hacedor a participar del maravilloso don del Amor de Dios.
Desde sus orígenes, el hombre está abierto al dinamismo amorizante de Dios Uno
y Trino, que lo invita al diálogo, a la comunión con El: "Al hacer el mundo,
Dios creó a los hombres para que participáramos en esa comunidad divina de
amor: el Padre con el Hijo Unigénito en el Espíritu Santo" (Puebla, 182). La
persona humana existe por el amor de Dios que la creó y por el amor de Dios que
la conserva.
Es en el amor divino conde la persona humana
encuentra la grandeza y dignidad de su existencia. Esa es la sublimidad y la
excelencia e nuestro destina: el ser invitados a entrar a la Comunión Divina de
Amor. Allí está nuestra felicidad, allí está nuestra realización humana.
En efecto, el ser humano solamente será fiel a su
propia humanidad, en la medida en que sepa abrirse al dinamismo amorizante al
cual Dios lo llama. Este dinamismo implica el compromiso personal con Dios así
como la apertura hacia nuestros hermanos. De lo contrario, el hombre vive
replegado hacia sí mismo en un dinamismo inverso que terminará por asfixiar los
anhelos más íntimos que posee toda persona en lo más profundo de su interior. Y
es que no puede ser de otra manera, pues la persona humana es, por su propia
naturaleza, un ser para el encuentro.
JESÚS NOS MUESTRA EL VERDADERO AMOR
Es en la persona del Señor Jesús donde descubrimos
el horizonte pleno del Amor. En el Hijo de Santa María se nos revela el sentido
de nuestra vocación a ser persona humana, viviendo el dinamismo del amor. El
misterio de la Anunciación-Encarnación del Verbo nos pone de manifiesto los
alcances del amor divino. Dios se hace hombre, se anonada haciéndose Hijo de
Mujer dando inicio al camino para nuestra reconciliación con este invalorable
gesto de amor: "Tanto amó Dios al mundo que envió a su único Hijo, para que
todo el que crea en Él no perezca sino que tenga vida eterna" (Jn 3, 16). El
amor de Jesús no conoce límites. Amando a los suyos que estaban en el mundo,
los amó hasta el extremo (Jn 13, 1), ofreciéndose a sí mismo como prenda de
reconciliación por nosotros en el altar de la Cruz, mostrándonos de esta forma
los alcances del amor cristiano: el amar como Él mismo nos ha amado (Jn 15,
9.12), hasta el punto de dar lo más preciado que posee el hombre como es la
propia vida (Jn 15, 13).
Vivir el amor no es un sueño ni una vana ilusión. El
amor es real porque Cristo es real. Sabemos que vivir el amor es posible porque
Él nos amó primero. Es por ello que podemos decir que optar por el Señor Jesús
significa optar por el amor. El compromiso real, auténtico, profundo con el
Señor nos introduce de lleno al dinamismo amorizante que nos hace
verdaderamente libres, que responde a nuestros interrogantes más íntimos.
ARTESANOS DE LA CIVILIZACIÓN DEL AMOR
Vivir la opción por el amor implica salir al
encuentro de los demás. El amor es comunicación, es autodonación, es entrega
generosa, es ayuda solidaria, es apertura cálida y fraterna. En un mundo donde
el imperio del anti-amor parece haberse impuesto sobre la vida humana, donde
las lacerantes rupturas que aquejan a la humanidad son cada vez más profundas,
se alza el urgente desafío de ofrecer una respuesta desde el amor. Construir la
Civilización del Amor es nuestra tarea. El auténtico amor cristiano se proyecta
en una dinámica transformante personal y social, comprometida y audaz, en un
proyecto de vida que busca reedificarlo todo. Ese amor que es don de Dios (Rom
5, 5), nos mueve a vivir la solidaridad y el servicio desde el compromiso
auténtico con la persona. Sólo el amor puede ser germen y principio de la única
revolución que no traiciona al hombre -nos enseña el Papa Peregrino- ...Sólo el
amor verdadero constituye, sólo el amor acerca, sólo el amor logra la unión
entre los hombres.
CITAS PARA MEDITAR
Guía para la Oración
-
La opción por el amor es fundamental: 1Cor 13, 1-4.
-
El amor es un don de Dios: Rom 5, 5; Gál 5, 22.
-
Estamos invitados a participar del amor divino: Jn
17, 26.
-
Con todo lo que esto implica: 1Jn 3, 16.
-
Jesús nos enseña a amar como Él nos amó: Jn 15, 9;
Jn 15, 12.
-
El amor fraterno, tarea ineludible: 1Jn 4, 20-21.
PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO
-
¿Qué significa vivir la dinámica del amor?
-
¿Por qué el amor es una dimensión fundamental de la persona humana? ¿Lo es para ti? ¿Por qué?
-
¿Qué importancia tiene en tu vida vivir una auténtica opción por el amor?
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Trabajo de Interiorización
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