|
La persona humana es un ser creado para el amor.
Imagen y semejanza de Dios-Amor, el ser humano descubre la hondura de su propia
realidad, el camino hacia su auténtica felicidad y realización personal, en la
opción existencial por el Señor Jesús. En el misterio del Verbo Encarnado queda
de manifiesto que el amor constituye el dinamismo central de la existencia
humana. Por eso, la única revolución capaz de transformar la vida humana en una
existencia plenificadora, capaz de responder a los más íntimos anhelos del
corazón humano es la revolución del amor inaugurada por el Señor Jesús. De ahí
que optar por el Señor Jesús es optar por el amor; amor que desde el compromiso
interior con Dios, se proyecta hacia el encuentro con los hermanos, por medio
del servicio.
Acogiendo desde su libertad el don del bautismo, el
creyente ingresa a una vida nueva, renunciando al pecado y su secuela
anti-personalizante para ingresar en el dinamismo amorizador del servicio,
siguiendo el modélico ejemplo del Señor Jesús y de Santa María, la Sierva del
Señor.
En efecto, en la Anunciación-Encarnación, el Señor
de la Vida se anonada en un acto de amor obediencial para asumir la condición
de siervo (Flp 2, 6-8), dando así cumplimiento a las profecías de Isaías (Is
52, 13; Is 53, 12). Aquel que vino a servir y no a ser servido (Mt 20, 28), nos
invita a hacernos servidores (Lc 22, 24-27), amándonos los unos a los otros con
el mismo amor con el que Él nos amó (Jn 15, 12).
EL SERVICIO COMO OPCIÓN DE VIDA
El servicio es, pues, condición fundamental de la
vida cristiana. Para el creyente, el servicio no es visto como una debilidad o
una limitación, contraria a las legítimas aspiraciones de la persona humana. El
servicio a Dios y a los hombres en Dios, se transforma en camino de plenitud y
realización personal. Vivir la vida como el servicio es darse a los demás
buscando acoger con reverencia y disponibilidad el Plan de Dios en todos los
momentos de la propia existencia, según las circunstancias y condiciones de
cada uno. El servicio, condición fundamental del seguimiento del Señor, es una
opción que alcanza toda la realidad de la persona.
El servicio nace del amor, es concreción de ese amor
que el Espíritu derrama en nuestros corazones (Rom 5, 5). Amor y servicio están
íntimamente unidos en un mismo camino de plenitud y libertad: "Habéis sido
llamados a la libertad; sólo que no toméis de esa libertad pretexto para la
carne; antes al contrario, servíos por amor los unos a los otros. Pues toda la
ley alcanza su plenitud en este solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti
mismo" (Gál 5, 13-14).
El servicio amoroso es también una instancia de
discernimiento de nuestros actos. En efecto, todo don, toda virtud o cualidad
no nos ha sido dada para dominar a los demás, o para ensalzarnos, sino para
ponerla al servicio de los demas: "Que cada cual ponga al servicio de los demás
la gracia que ha recibido, como buenos administradores de las diversas gracias
de Dios" (1Pe 4, 10). De esta manera, viviendo la vida como servicio, el amor
se hace concreto, según la invitación del Señor Jesus: "En esto conocerán todos
que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros" (Jn 13, 35).
El servicio como opción de vida resulta
particularmente importante para todos aquellos que ejercen algún tipo de
autoridad. En efecto, todo puesto de mando es un puesto de servicio. El
servicio por amor se convierte en dinamismo purificador y transformante de la
autoridad, despojándola de la idolatría del poder, tentación tan común y
predominante en nuestros días.
SIGUIENDO EL CAMINO DE LA MADRE
Las disposiciones de la Virgen de Nazaret hacia el
servicio, nos muestran la verdadera dimensión de la vida entendida como
servicio y nos mueven a seguir su ejemplo. Acogiendo con generosidad el anuncio
del ángel, María se hace "Sierva del Senor" (Lc 1, 38). Con prontitud se pone
en marcha para servir a su pariente Isabel, no sólo con el servicio doméstico
sino también a través del servicio evangelizador del anuncio de la Buena Nueva
(Lc 1, 39-45). Lo mismo ocurre en las bodas de Caná, donde María también sabe
unir a la sencillez del servicio cotidiano la perspectiva evangelizadora que
conduce al Señor Jesús, su Hijo, provocando la fe de los primeros discípulos
(Jn 2, 11). En ella, Modelo del servicio eclesial en América Latina como la
llaman nuestros Pastores en Puebla, resplandece la vocación servicial en su
doble vertiente: evangelizador y solidario.
SERVICIO EVANGELIZADOR
El anuncio de la Buena Noticia por medio del
servicio evangelizador, constituye una dimensión fundamental para el cristiano.
Cooperando con generosa prontitud y disponibilidad con María en su vocación
servicial de conducir a los hombres hacia su Hijo, buscamos responder con
fidelidad a la invitación del Señor Jesús a ser servidores de la reconciliación
(2Cor 5, 18), a través del testimonio de vida, así como del compromiso
apostólico explícito, procurando que todo el mundo se oriente según el Plan de
Dios.
SERVICIO SOLIDARIO
El servicio como dimensión fundamental de nuestra
vida cristiana adquiere una resonancia especial en el servicio solidario para
con nuestros hermanos más necesitados. La dramática situación por la que
atraviesan tantos hermanos nuestros exige una respuesta profunda y comprometida
desde el Evangelio. Se trata, pues, de vivir el hermoso ministerio de la
reconciliación social, llevando una respuesta de comunión, amor fraterno y
solidario a aquellas realidades concretas que más expresan el dolor de la
ruptura, fruto de la lejanía del cumplimiento del divino Plan.
CITAS PARA MEDITAR
Guía para la Oración
-
Jesús nos invita a vivir el servicio: Mt 20,
20-48; Lc 22, 24-27; Jn 13, 13-16.
-
Poniendo nuestros dones al servicio de los demás:
1Pe 4, 10.
-
Sirviéndonos mutuamente en el amor: Flp 2, 3; Gál
5, 13.
-
Servicio evangelizador: 1Cor 3, 5; 1Cor 4, 1; 2Cor
4, 5.
-
Servicio solidario: 1Pe 1, 22; 1Pe 3, 8.
-
Amor y servicio: 1Cor 13, 4.
-
Servir por amor, no por vanagloria: Gál 1, 10.
-
María modelo: Lc 1, 38-45; Jn 2, 1-11.
PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO
-
¿Cuál es mi aproximación vital hacia el servicio? ¿Busco vivirlo o, por el contrario, lo rehuyo? ¿Por qué?
-
¿De qué manera María es modelo de servicio?
-
¿Qué puedo hacer para transformar mi vida en actitud de servicio amoroso a los demás?
|
Descargar
Trabajo de Interiorización
|
Versión
para imprimir
|
|

|

|
|