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V CENTENARIO
 

"Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta , entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo" (Ap 3, 20).

Se puede decir que la historia de América Latina es la conmovedora historia del Padre bondadoso que sale al encuentro de sus hijos y, tocando a la puerta de los corazones, pide entrar para permanecer en medio de su pueblo. En el peregrinar de fe de nuestro continente podemos ver reflejada la historia de cada uno de nosotros que al contacto con la presencia del Señor Jesús bajo la maternal compañía de María, iniciamos "la fascinante aventura de vivir la vida según el Evangelio" (Juan Pablo II, Mensaje a los jóvenes del Perú 15/05/1988).

YO OS HE ELEGIDO A VOSOTROS

La historia de nuestra propia vocación a la comunión y participación de la vida de Dios no se inicia en el momento de nuestro bautismo, ni siquiera cuando nacemos, sino que se remonta mucho más atrás. Nuestro llamado se sitúa, desde toda la eternidad, en el misterio del Plan amoroso del Señor. Es así que el V Centenario celebra el inicio del despertar de la vocación cristiana de América Latina. El contacto con la fe actualiza una vocación que palpitaba en lo que algunos Padres de la Iglesia han denominado semillas del Verbo. Éstas son aquellos valores que Dios inscribe en el corazón de hombres y culturas y que preparan el conocimiento pleno de Cristo, Señor y Dios nuestro.

EL DINAMISMO RECONCILIADOR

El encuentro entre Dios y el hombre de este continente se produce bajo una impronta: el dinamismo reconciliador del Señor Jesús que transforma y configura todas las realidades que entran en contacto con el Evangelio. Dinamismo que, por otro lado, encuentra resonancia profunda en el corazón humano anhelante de unidad, de comunión, de reconciliación.

Sin embargo basta dar un vistazo a nuestra propia historia personal para descubrir que no todo ha sido cuesta abajo ni mucho menos. En nuestro peregrinar se entremezclan la nostalgia de reconciliación, de plenitud y unidad, con la debilidad propia de nuestra naturaleza herida por el pecado. De este modo, entre luces y sombras, caminamos hacia la Patria definitiva, respondiendo activamente a esa intencionalidad inicial inscrita en el Plan de Dios. Así, nuestro caminar está hecho por la constante renovación de nuestra fidelidad a esa primera intencionalidad; al dinamismo primigenio de la reconciliación. Esto mismo constituye la razón de nuestra esperanza pues comprendemos que las sombras nunca prevalecerán sobre la alborada traída por nuestro Reconciliador y que podemos proclamar con el Apóstol: "¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?, como dice la Escritura: Por tu causa somos muertos todo el día; tratados como ovejas destinadas al matadero. Pero en todo esto salimos vencedores gracias a Aquel que nos amó" (Rom 8, 35).

FUNCION DINÁMICA DE MARÍA

Desde los primeros albores de América Latina, en su aparición en el Tepeyac, María constituyó un signo de reconciliación e impulsó la gesta evangelizadora del continente. Ella es la gran evangelizadora de América. Y así como sería imposible hablar de la evangelización de nuestro continente sin referirnos a María, no es posible comprender nuestro peregrinar humano sin su presencia maternal, pues ella juega un papel activo y dinámico en la gesta de nuestra propia salvación. señalada de manera explícita por su propio Hijo en el Gólgota, es Ella quien nos conduce por las sendas de la reconciliación. Con amor maternal, María nos acerca al misterioso corazón de su Hijo. Los obispos latinoamericanos en Puebla afirmaron con razón que su presencia maternal "despierta el corazón filial que duerme en cada hombre. En esta forma, nos lleva a desarrollar la vida del bautismo por el cual fuimos hechos hijos, simultáneamente, ese carisma maternal hace crecer en nosotros la fraternidad. Así, María hace que la Iglesia se sienta en familia" (Puebla, 295).

UNA NUEVA EVANGELIZACIÓN

En medio de un mundo signado por las rupturas y la desintegración, el desafío de la nueva evangelización se alza con inocultable clamor por la reconciliación. Pero, como vemos, no se trata de algo totalmente nuevo pues el dinamismo reconciliador ha estado presente desde los primeros albores de la evangelización. Más bien, se trata de consolidar y dar plenitud a la reconciliación que fuera sembrada en nuestro suelo por los primeros evangelizadores. Se trata de desplegar al máximo la vocación cristiana despertada hace medio milenio y que hoy se torna en clamor urgente. Para ello debemos renovar la fidelidad a nuestra vocación a la participación y comunión y volcar todas nuestras energías en la tarea de la reconciliación, "situándonos en una dinámica reconciliativa con el Padre, con nosotros mismos, y proyectándonos solidariamente en clave de amor y paz sobre nuestros hermanos, particularmente sobre los más necesitados, aspirando a construir una sociedad justa y reconciliada, que llamamos Civilización del Amor" (Función dinámica de María. p. 29)

CITAS PARA MEDITAR
Guía para la Oración

  • El Señor Jesús entre nosotros: Heb 13, 8.
  • El desafío para la nueva evangelización: 1Jn 3, 11-18.
  • Enviados a todo el mundo: Hch 1, 8.
  • Enviados a ser pescadores de hombres: Mt 4, 18-20.
  • Invitados a evangelizar: Mt 28, 20.
  • El Señor Jesús habla a los hombres de todos los tiempos: Heb 1, 1-4.

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